SLOW SEX  
 
 

EN LA CAMA SE PUEDE SER TODO, MENOS UN FÓRMULA UNO. INSTRUCCIONES PARA SER UN CARACOL.



    Hay una nueva tendencia en el mundo del sexo, que busca derrocar el imperio del reloj en la cama. Según afirma el sexólogo y siquiatra Jaime Montoya, el Slow sex les cambiará la mentalidad a los hombres que piensan que un buen polvo es el que se logra encerrándose en un cuarto a tirar como desaforado y a rezar para que la erección no disminuya, hombres taladro y perforadoras automáticas.

Este lujurioso punto de vista es uno de los derivados de la ideología Slow que, curiosamente, no empezó en la cama sino en la cocina. El cocinero Carlos Petrini impulsó su particular revolución cuando comprobó que el emblema de la comida rápida, las hamburguesas McDonald's, entraba al corazón de Roma y creó el Slow Food , una cultura que busca sacarles provecho a los alimentos y no tragarlos sin ni siquiera masticar -hoy, con más de 100.000 seguidores en 50 países, el caracol es su símbolo-. Petrini no está solo. El periodista británico Carl Honoré publicó el libro Elogio de la lentitud, que ha sido traducido a 25 idiomas y va por la sexta edición en España. Tom Hodgkinson, fundador de la revista The Idler (literalmente, El Vago ) no se quedó atrás y presentó el ejemplar Elogio de la pereza (Planeta, 2005). También hay campañas publicitarias como las de los Camper, "Camina, no corras", o la de los helados Häagen-Dazs en el Reino Unido que anima a sacar el tarro de la nevera y esperar doce minutos antes de meter la cuchara, y el nuevo Volkswagen Beetle que se vende en Japón con el eslogan: Go slow .

El gran sexo toma tiempo. "El mejor momento para el Slow sex son los fines de semana o un día en que no haya afanes. Todo debe empezar en la mañana -cuando apenas se abren los ojos-, hay que desayunar con poca ropa, bañarse juntos y disfrutar del contacto del cuerpo con el jabón. Después acostarse desnudos en la cama y pasar la tarde haciendo el amor y dando y recibiendo caricias. El número de los orgasmos no interesa, pueden ser todos los posibles, lo importante es quitarse de la cabeza que todo se acaba cuando se logra el orgasmo", explica la sexóloga y siquiatra Daniela Murano. El Slow sex propone romper con el esquema eyaculatorio de Occidente y enfocar la dinámica del sexo en busca de más puntos erógenos como la planta del pie, la pantorrilla y las piernas, "hay que lamerlas, recorrerlas con las manos y encontrar lo atractivo que puede resultar su forma y musculatura. Lo bien que van cerca de la vagina"; la espalda, "las suaves caricias que se hacen junto a la columna vertebral envían señales a todo el cuerpo", y las tetillas "no son un adorno".

"No significa que no tenga dinamismo y sea aburridor. Es volver a pensar en la calidad del encuentro. Ya no se trata de compulsión y el orgasmo. Se le debe dar importancia al contacto de la piel, tomar tiempo para seducirse. Tener la oportunidad de coquetear", explica Montoya. Hacer el amor con tiempo permite disfrutar de la desnudez en pareja y de la inocente coquetería entre dos. Hace posible encontrar los olores del cuerpo y al igual que el Slow Food , pretende recuperar las costumbres de compartir el momento, el diálogo y de disfrutar de lo que se come.


Cierre esta ventana y siga disfruntando del contenido de la revista.