Natalia no es ninguna boba; eso queda claro en esta entrevista en la cual revela sus estrategias comerciales, se burla de su voz y de sus imitadores, habla de su ex esposo y, por si fuera poco, revela que alguna vez le fueron infiel por culpa de Amparo Grisales. Es el reportaje más humano de la modelo que, durante diez años, ha sido la mujer más perseguida de Colombia.
Hace exactamente diez años, en agosto de 1997, El Tiempo me envió a Medellín a comprobar una serie de rumores que por ese entonces arrullaba al país: "Natalia París es la hembra más hembra que ha parido esta tierrita". "Natalia París es una tonta hermosa". "Natalia París es la perfecta mamasota". Después de un fin de semana de entrevistas en el apartamento de su mamá, allá en El Poblado, donde vivía, terminé convencido de que aquella muchachita de 21 años poseía el mismo carácter engañoso y despistador que 40 años atrás había sabido utilizar Marilyn Monroe para conquistar el corazón de los gringos. Entonces, para aquella entrevista que se tituló Arde París , comencé con un: "Es como Marilyn Monroe y no. Mientras Monroe se tiñó su rojo pelo campesino de color platino y así se hizo famosa, París se puso silicona en su blanco busto paisa y así llamó la atención, que casi es lo mismo y no. Mientras Monroe cantó con su voz lenta, chillona y sensual el Happy Birthday Mr. President , París arrulló con su voz lenta, chillona y sensual a los soldados de Urabá, que casi es lo mismo y no. Pero en donde existe una mayor coincidencia y por la cual a Natalia París la elevan al bendito grado de Monroe colombiana, es que ambas confunden y de ellas nunca, tal vez jamás, se sabrá si son tontas hermosas o exuberantes hembras astutas". Hoy, agosto de 2007, después de asistir a la sesión de fotos en la que DONJUAN convirtió a París en Monroe (y no lo planeamos porque si no, no sale), y tras una entrevista en su apartamento en Bogotá, puedo decir con tranquilidad que en efecto es una exuberante hembra astuta. De tonta no tiene un pelo y, para más exasperación, está más hembra que siempre. Tontos todos nosotros.
--¿Cree que todavía hay gente en este país que piensa que usted es tonta?
-- Eso se ha ido borrando con el tiempo. Pero después de diez años todavía hay en la radio un personaje que imita mi voz perfectamente y sigue con esos tiros de la niña tonta. ¡Ah!, también hay una niña en la televisión que lo hace muy bien.
--¿Y la hacen reír?
-- Sí.
--Pero antes le importaba y no le gustaba ni poquito...
-- Me mortificaba un poco... o bastante, para ser sincera. Pero ahora lo veo con otros ojos, con los ojos de mi empresa porque eso, a nivel comercial, es un éxito. Por ejemplo, yo le hablo a un taxista y él se voltea y me dice: "usted habla igual que Natalia París". Eso significa que mi voz es más reconocida que mi propia imagen gracias a que lleva diez años presente, incluyendo el tiempo que no he estado en el país.
--¿Usted era tonta?
-- Cuando empecé a dar entrevistas tenía 18 ó 19 años. No era tonta, era muy niña.
--Tontos todos nosotros. ¿Verdad que nos engañó?
-- Sí. Yo creo que sí.
--¿Cómo hizo?
-- Entendí que no me importaba que pensaran que era tonta y hoy me aprovecho de eso a mi favor. De hecho, cuando estoy haciendo negocios gano porque siempre bajan la guardia mientras yo, ahí, soy fuerte.
--Excepto con su voz, con la que se hace la débil...
-- Tal cual.
--Y fue así como se convirtió en gran empresaria...
-- Esto viene desde chiquita. En el colegio invertía la plata de la semana en sándwiches o en cosas para vender.
--¿Cuándo y cómo empezó la empresa Natalia París?
-- Hace nueve años hice un comercial de cerveza que tuvo mucho éxito porque hablaba del dorado en alusión al color de mi piel. Ahí surgió la idea de sacar el bronceador marca Natalia París.
--Pero al principio usted no creyó mucho en el proyecto, ¿o sí?
-- La empresa andaba y yo más o menos aparecía, pero realmente le puse todo el amor cuando perdí la visa a Estados Unidos. En ese momento la prensa me atacó mucho y mi imagen se vio muy afectada, o yo creía que estaba muy afectada. Entonces me aferré a lo único que creía que tenía, que era mi empresa que, valga la pena recordarlo, en ese entonces solamente tenía un bronceador. Me dediqué exclusivamente a mi negocio, empecé a crecer y ahora tengo 22 productos.
--Que en su orden son...
-- Bronceador Natalia París de canela, zanahoria, con protección seis, con protección baja para pieles sensibles, chapstick con protección, protector solar con antioxidantes, aceites con aromaterapia, crema anticelulítica, geles reductores, perfume de mujer, perfume de hombre, en fin.
"A ver: soy una mujer fiel, soy mamá, casera, trabajadora, independiente y soy sana. En ese sentido, claro que sí podría ser un modelo a seguir".
--¿Es cierto que no da abasto?
-- Para las temporadas de vacaciones nos ha tocado contratar a otro laboratorio para poder producir lo que se necesita producir.
--Usted también es accionista de Tampa, que es una aerolínea paisa. ¿Es cierto?
-- Eso es muy poquito. Para qué hablar de eso.
--¿En qué otro negocio está metida?
-- Estoy metida en todo, uno no debe poner los huevos en la misma canasta. Ahora me gusta el tema de la propiedad raíz y también estoy en el proyecto para sacar jeans y ropa interior marca Natalia París.
--¿Usted se toma muy en serio?
-- En cuanto al trabajo se trata, sí. En otras cosas no.
--Dicen que usted era muy caprichosa. ¿Ya no lo es?
-- A lo mejor fui una niña muy caprichosa y muy inconsciente. He cambiado porque he madurado.
--¿Qué la cambió?
-- La muerte del papá de mi hija. Por todo el momento tan duro que viví al sentir que había perdido el respeto y la admiración. Eso me hizo poner los pies en la tierra y recuperar mi trabajo.
--¿Qué significó ser la viuda de un hombre con tantos problemas con la ley?
-- Todo fue una experiencia muy difícil. A los 22 años, cuando conocí a Julio (Julio César Correa, alias Julio Fierro), no pensaba en el futuro sino en el momento. Yo vivía con mí mamá y él era un pelado muy del prototipo de los pelados de Medellín: como de esa idiosincrasia en la que crecimos. O sea, no era el mafioso que ahora conocemos, que da susto. En ese momento había un ambiente muy distinto. Yo tan sólo iba al gimnasio y allí estábamos todos revueltos, eso pasaba mucho en Medellín, porque eran como los hijos de los narcos que los querían meter en los mejores colegios y vivir en los mejores barrios. Y así era Julio. Él no era un señor mafioso, que eso quede claro, tan sólo le gustaba divertirse, hacer deporte, irse a bucear con sus amigos, hacer deporte extremo, ir al gimnasio, jugar al voleibol y yo era una niñita de 22 años que se enamoró sin pensar quién era él.
--A él lo asesinan y a usted se le voltea el país. ¿Qué tanto cayó su imagen?
-- Yo creí que se había caído del todo. Es que no hablaban de la muerte de Julio, sino que hablaban del esposo de Natalia París. Todas eran informaciones tan fuertes que dije: "¡Dios mío, se me acabó mi carrera!". Pero desde ese día me puse a trabajar sin parar. Claro que es una piedrita que está ahí, que siempre me van a sacar a pesar de que sea una mujer berraca, de que tenga un esposo chévere, de que sea una trabajadora, de que haga cosas grandes. Siempre me lo van a sacar.
"Yo tuve un novio que me ponía cachos con Amparo Grisales.
Eso fue cuando yo tenía 19 años, pero la admiro ahora porquees una mujer que tiene muchísimo poder cuando habla, muchísimo magnetismo".
--¿Se siente más sexy que hace diez años?
-- Mucho más, porque ahora soy una mujer que tiene mucha más seguridad en cada cosa que hace: en los gestos, en la manera de hablar, en las cosas que digo, en la forma de moverme. Ahora tengo claridad sobre cada parte de mi ser, incluso lo físico ya ni siquiera me resulta tan importante.
--¿En qué cambió el cuerpo de la niña de 20 años al de la de hoy?
-- Ni la cara ni el cuerpo son los mismos. Mi constitución ha cambiado. Ahora me como una galleta por la noche y de seguro que me engordo. Ya no tengo una cara tan infantil como la tenía a los 20 años. Lo que pasa es que ya no resulta tan importante mi físico, lo que importa es la actitud, la serenidad, la seguridad que le transmito a mi pareja.
--Su pareja, el Gato , parece un tipo ideal para usted, ¿o no?
-- Somos muy parecidos y a la vez somos muy distintos. Trabajamos en el mismo medio, lo cual hace todo muy difícil porque no hay tiempo; pero sí es un tipo divino: enamorado, que quiere mucho a mi hija, cariñoso, perfecto, casi perfecto.
-- E stá muy claro que usted es una persona muy sexy. ¿Es tan sexual como aparenta?
-- No lo soy tanto. Soy una mujer muy apasionada, pero valoro mucho más la calidad que la cantidad. Siendo un símbolo sexual, como lo soy, pudiera decir que soy una bomba, pero no es cierto. Ninguna mujer lo es. Quisiera tener ese poder que tienen ustedes los hombres que quieren todos los días. Pero las mujeres no somos así, ni yo ni ninguna.
--¿El sexo es tan importante como lo pintan?
-- Muy importante. Pero soy capaz de pasar diez días sin relaciones.
--¿A usted le gusta que el hombre sea quien lleve los pantalones?
-- No. A mí también me gusta llevar las riendas de la casa y de la relación.
--¿Usted es una persona fácil?
-- No. Soy una persona muy difícil porque soy una persona muy exigente, me gusta que mi casa esté limpia, que la gente sea cumplida, que mi pareja sea leal; me gusta que las cosas se hagan a mi manera y eso no es fácil.
--¿Jode?
-- Hay veces, pero lo hago con mucha sutileza. Soy muy exigente, pero soy muy dulce para pedir las cosas.
--Hace unos años hicieron una encuesta y preguntaron: "¿si se pudiese clonar a un colombiano, a quién clonaría?". Y, ¡oh sorpresa!, Natalia París ganó. ¿Usted es la mujer que el hombre colombiano merece?
-- Pues yo me considero una mujer divina en el sentido de queel hombre que esté conmigo obtiene un premio divino. A ver: soy una mujer fiel, soy mamá, casera, trabajadora, independiente y soy sana. En ese sentido, claro que sí podría ser un modelo a seguir.
--Siempre se habló que iba a posar para Playboy . ¿Qué pasó con eso?
-- Fantasías de la gente, de los periodistas. Un italiano, representante de Playboy , sí me hizo una oferta concreta para ser portada, pero no. No.
--Y usted iba a ser presentadora de farándula de un noticiero de la televisión. ¿Qué pasó?
-- Un día fui a repartir unos kits de Natalia París en un noticiero y me dijeron: "Quédate presentando la farándula por hoy". Yo dije que no tenía ni idea de hacerlo y me respondieron: "Fresca, que te puedes equivocar las veces que quieras y la gente no te va a decir nada". Ese día presenté sin ningún compromiso y luego comencé a hacer unos tips de belleza en los que hablaba de mis productos. Pero no pude seguir por mis compromisos. Pero claro que volvería encantada.
--¿Usted es la hembra más hembra de este país?
-- No, claro que no. Acabo de ver a Amparo Grisales en televisión y ¡guauuu...! Así quiero ser yo cuando tenga su edad.
--¿Siempre la ha admirado?
-- No. Yo tuve un novio que me ponía cachos con Amparo Grisales. Eso fue cuando yo tenía 19 años, pero la admiro ahora porque es una mujer que tiene muchísimo poder cuando habla, muchísimo magnetismo.
--De las niñas que andan por los 20 años, ¿cuál será una Natalia París?
-- El modelaje hoy en día está lleno de mujeres hermosas. Cuando yo surgí no había tantas y creo que eso fue lo que me hizo tan reconocida. Ahora veo muy difícil que entre tantas mujeres tan bonitas haya una que sea mucho más reconocida que las otras. Ese fenómeno que pasó conmigo creo que es muy difícil que se vuelva a repetir. Lo digo porque hoy hay mujeres mucho más lindas, más altas, casi perfectas y quizá todas serán muy famosas.
--¿Hoy día usted es la diva nacional?
-- No, hombre, eso por allá en 20 años. Falta mucho.
"Ahora me gusta el tema de la propiedad raíz y también estoy en el proyecto
para sacar jeans y ropa interior marca Natalia París."
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